Señor Jesucristo,
que eres llamado
Príncipe de la Paz,
que eres Tú mismo
nuestra paz y reconciliación,
que tan a menudo dijiste:
"La Paz contigo, la paz les doy."
Haz que todos hombres y mujeres
den testimonio de la verdad,
de la justicia y del amor fraternal.
Destierra de nuestros corazones
cualquier cosa que podría
poner en peligro la paz.
Ilumina a nuestros gobernantes
para que ellos pueden garantizar
y puedan defender
el gran regalo de la paz.
Que todas las personas de la tierra
se sientan hermanos y hermanas.
Que el anhelo por la paz
se haga presente y perdure
por encima de cualquier situación.