Madre,
dame tus ojos
para saber mirar,
si miro con tus ojos
jamás podré pecar.
Madre,
dame tus labios
para saber rezar,
si rezo con tus labios,
Jesús me escuchará.
Madre,
dame tus manos
para poder trabajar,
entonces mi trabajo
valdrá una eternidad.
Madre,
dame tu manto
para que cubra
la maldad,
cubierto con tu manto,
al cielo he de llegar.
¡ Oh Madre !
dame a Jesús
para poder amar,
ésta será mi dicha
por una eternidad.