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Me encanta, Señor, la insistencia de ese tu amor escondido. Y yo ofrezco mis latidos a tu graciosa amistad. ¡ Oh ! qué belleza y bondad reservas para tus fieles, son tus amores mieles que endulzan el corazón. No se si es gozo o emoción lo que viene del alma mia. Eres tú junto a María paz que llena mi existencia con tan amable presencia. Gracias, gracias, mi Jesús.
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