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El siguiente poema de los
Incas del Perú,
expresa bellamente sentimientos y anhelos semejantes a lo que Pablo recomienda a los filipenses para que conozcan y gocen del Dios de la paz.
abran sus corazones a: "todo lo que hay de verdadero..., de limpio, de amable... de virtuoso y de recomendable" Filipenses 4: 8
VIRACOCHA
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Viracocha, Señor del cosmos. Ni hombre ni mujer, pero en todo caso, Señor de la veneración y pasión. Eres aquel que hace milagros hasta con su saliva. ¿ Dónde estás ? ¡ No te escondas delante de tu hijo ! Estés abajo, estés arriba, o acaso en las lejanías del universo. ¿Dónde está tu poderoso escabel de justicia... ? Por favor, escúchame, ¿Vives más arriba que las aguas del firmamento? ¿O debajo de las aguas y sus arenas...? Creador del mundo, creador de los humanos, ¡ más grande entre mis antepasados ! Ante ti, la luz de mis ojos se apaga, pues, para poder verte, para conocerte, para poder aprender de ti tengo que ser visto por ti. Entonces me conocerás a mí... Por favor, óyeme, escúchame, no permitas que me canse.... y me muera...! |
En Argentina y Paraguay se comparte el té de mate,
como signo de hospitalidad, afecto y buenos deseos.
Este té estimula la actividad mental y física, elimina la fatiga, fortalece el organismo y sobre todo, fortalece las relaciones humanas.
Es un medio de acercamiento entre las personas, pues se pasa de mano en mano y todos beben del mismo recipiente con la misma bombilla o popote especial.
La bebida de la hospitalidad
Son extraños quienes son diferentes a nosotros, o piensan y viven de forma diferente.
¿Cómo tratas a personas extrañas a ti, a quienes están discapacitadas o pertenecen a otras culturas o medios sociales? Recíbelas como si fueran mensajeros de Dios.
Jesús propone la hospitalidad como uno de los criterios del amor en el juicio final (Mt 25: 35).
¡Qué distinto sería nuestro mundo si siempre fuéramos respetuosos y amables con los extraños!
Lot, el sobrino de Abrahán, acogió a los mensajeros de Dios en Sodoma con hospitalidad.
Génesis 19: 1-3 |
¿ Conocías estos significados ?
Mate frío: "Me resultas indiferente". Mate muy caliente: "Estoy ardiendo de amor por vos". Muy dulce: ¿Qué esperas para hablar con mis padres? Amargo: "Llegaste tarde, estoy comprometida". Lavado: "Anda a tomar mate a otra arte". Espumoso: Exquisito, "te quiero". Largo: Visita molesta y poco grata. Corto: Quiero verte más seguido. Chorreado: Visita o presencia inoportuna
" Matienzos"
El sencillo mate es, nada más y nada menos, que una demostración de...
"Solidaridad" para "soportar" esos mates que... mejor no hablar! "Modestia" cuando se sabe lavados porque la charla es buena (la charla, no el mate). "Respeto" por los tiempos para hablar y escuchar. Uno habla mientras el otro toma... "Sinceridad" cuando decimos... "basta, cambia la yerba!" "Compañerismo" hecho momento. "Sensibilidad"... al agua hirviendo!. "Cariño" para preguntar... "¿está caliente... no?" "Generosidad" para cebar hasta el final, aunque esté cansado. "Hospitalidad" por la invitación al otro. "Justicia"... Uno vos, uno yo. "Agradecimiento" al tener que decir "gracias", al menos una vez en el día.
Es la actitud ética, franca y leal de encontrarse, sin mayores pretensiones, y sólo para compartir "unos mates".
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Todas las sociedades
han buscado relacionarse con Dios.
Las religiones precolombinas construyeron grandes centros ceremoniales que tenían templos, palacios, juegos de pelota, altares, escuelas, habitaciones para los sacerdotes...
La presencia de Dios en los centros ceremoniales
Entre los centros ceremoniales sobresalen:
Tikal en Guatemala; Tiwanaku en Bolivia; Palenque, Monte Albán y Teotihuacan en México; Tibes en Puerto Rico; Pachacamac, Cahuachi, Machu Picchu en Perú.
En estos centros se oraba y celebraban ritos religiosos con ofrendas de animales y frutos, e incluso sacrificios humanos después de una guerra o por necesidad social.
Había clases sacerdotales con obligaciones culturales, las cuales estaban relacionadas con los ciclos de la luna, el sol y las estrellas.
Cuando llegó el cristianismo a América, muchos centros fueron abandonados o destruidos y en algunos se construyeron iglesias sobre los edificios indígenas.
Esto facilitó el paso del politeísmo a la adoración del único y verdadero Dios.
Levítico 23
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