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    Religiones del Mundo

    RELIGIONES DEL MUNDO
    Markus Hattstein

    El Hinduismo o Brahmanismo
    El Budismo
    Las Religiones de China
    Las Religiones de Japón
    El Judaísmo
    El Cristianismo
    El Islam

    El hinduismo es la más compleja de las grandes religiones y comprende casi todas las formas de expresión religiosa de la humanidad, desde la veneración de las divinidades naturales pasando por el politeísmo, hasta un monoteísmo filosófico exigente y la creencia en una ley universal que lo domina todo (dhrama).
    Está asociado estrechamente con ordenamientos sociales (castas) y exige ritos de ofrendas marcados.
    El hinduismo no prescribe ninguna idea obligatoria metafísica o religiosa, sino que subraya la eficacia de la ley universal también entendida como moral.
    Es característica la causalidad punitiva de la doctrina del karma con sus ciclos de reencarnaciones y épocas universales (yugas).

    El concepto de budismo proviene del sánscrito "buddh", despertar, y significa el despertar desde las tinieblas del no-saber para entrar en la luz del conocimiento.
    El budismo originario no dio importancia a la figura de Gautama Buda, que más tarde aparecería en lugar preminente y subrayó la obtención del saber mediante el ejercicio de las propias fuerzas, sin revelación divina, y de modo especial, por efecto de la meditación, comprendida también desde el ángulo ético.
    De este modo se alcanzan las "Cuatro Verdades Sagradas", las cuales aspiran al logro de la imperturbabilidad interior y la extinción de la creencia en la propia individualidad.
    El budismo desintegra todas las substancias permanentes en factores móviles de la existencia y propugna con ello lo efímero de todas las cosas terrenales.
    La doctrina posterior hizo grandes concesiones a las creencias populares y las prácticas mágicas de curación, con lo cual adquirió mayor importancia la fe en divinidades, Budas y seres protectores, como los bodhisattvas, que son auxiliares de la salvación del hombre.

    El universalismo chino pone énfasis en la armonía universal que reina en el conjunto del cosmos, merced a lo cual se concibe de modo dinámico la interacción de todos los elementos.
    Como motores de tal acción recíproca de todas las fuerzas actúan los dos principios fundamentales del yin y yang que lo mantienen todo en movimiento de forma antagónica pero complementaria.
    El supremo principio cósmico está configurado de modo diverso sea como "señor supremo" (shang-ti), como "cielo" (t'ien) o también como "camino" (tao), dentro de lo cual se atribuye especial significación a las funciones del emperador en el culto.
    El taoísmo considera al tao como fuente originaria y fuerza primigenia de todo ser a partir de las cuales se desarrolló todo lo que existe.
    Dicha religión propugna una aptitud contemplativa de amplia abstinencia respecto de los asuntos mundanos, usando su concepto del wu wei ("no-actuar").
    En contra de esto, el confucianismo, que se puede denominar más bien como culto estatal, aboga por el respeto a la tradición social y la colaboración activa del individuo con el bien del conjunto.

    La religión originaria de Japón es el sintoísmo, que puede definirse como una religión animista de la naturaleza y que, con su veneración estética de la misma, encauzó su admiración por los acontecimientos, las personas y los actos sobresalientes.
    Asimismo honró los mitos originarios sobre la diosa del sol Amaterasu y el emperador como descendiente de la misma, y el culto de los antepasados y los difuntos, todo lo cual ha modelado el pensamiento japonés hasta hoy.
    El sintoísmo parte de su arraigo pragmático en las necesidades de la vida cotidiana y ha representado en la historia de Japón un papel muy cambiante, pues no reconoce dogma alguno y ha adoptado diversas formas.
    Entre 1868 y 1945 representó el culto del estado, lo cual influyó decisivamente en la política de Japón.
    Desde el s. VI el budismo se extendió en Japón y recibió en él una configuración propia muy marcada a la par que en diversos sentidos se refundía con el pensamiento japonés. En la actualidad el budismo japonés está intesamente comprometivo en el movimiento pacifista mundial.

    En esencia es propio del judaísmo, que es tanto comunidad de origen como de elección, el reconocimiento de la alianza del Dios Unico (Yahvé) con el ser humano, al que ha creado y dado sus madamientos.
    La unión original de Dios con Noé y Abraham se formó por la alianza con Moisés, al que con la Torá Dios entregó la ley y las enseñanzas básicas del judaísmo.
    La elección de Israel significa para los judíos una obligación especial de obediencia de los mandamientos divinos; Dios vuelve a hablar siempre a los hombres a través de los profetas.
    La íntima unión dialogística del hombre con Dios atraviesa la vida cotidiana y el ciclo festivo religioso del año judío y da consuelo y fuerza en las diversas y dolorosas experiencias que han tenido que padecer los judíos a lo largo de la historia.
    Un marcado mesianismo y la promesa divina de la Tierra de Promisión marcan el pensamiento histórico judío.

    Como mayor religión del mundo en cuanto a número, el cristianismo se difundió por todos los continentes del mundo mediante una extensa labor misionera. Basándose en la imagen de Dios del judaísmo, su punto central es no obstante la creencia en el hijo de Dios y del hombre Jesucristo y en su único acto sagrado histórico; sin embargo, el concepto trinitario de Dios del cristianismo no fue formulado hasta después de largos debates.
    De la vivencia de Pentecontés de los apóstoles se forma la iglesia cristiana que durante la edad media, sobre todo mediante la institución del papado romano, alcanzó un poder (tanto espiritual como mundial) sin parangón.
    La Reforma provocó una renovación interna de la religión, pero también un fraccionamiento de las Iglesias cristianas que hoy en día están marcadas cada vez más por una mayor consciencia del cristianimo extraeuropeo.

    Islam significa "entrega a Dios". Es la más moderna de las religiones mundiales y afirma, con un monoteísmo sin concesiones, la unidad de Alá y la intervención de Dios en los actos diarios de la persona. El Corán se tiene por la revelación eterna e inesquivable de Dios. entregada al profeta Mahoma, prototipo de hombre grato a Dios, por el aracángel. Las "5 columnas del islam" reglamentan la vida religiosa de los creyentes.
    El islam otorga en la vida diaria valor especial a una jurispericia (sharia) cercana a la praxis y liga a lo religioso con componentes sociales y sociopolíticos. En fecha ya temprana los chiítas con mayor carisma se separaron de la mayoría del islam, más legalista (sunnitas).
    A través de la historia del islam, cuyo primer esplendor cultural se desarrolló en la edad media, se traza una próxima vinculación de religión y política y el propósito de combinar correctamente ambos componentes determina también las contradicciones actuales en los país islámicos.

    Catecismo Iglesia Católica

    Profesión de Fe
    EL SIMBOLO DE LOS APOSTOLES

    Creo en Dios,
    Padre todopoderoso,
    Creador del cielo
    y de la tierra.
    Creo en Jesucristo,
    su único Hijo,
    nuestro Señor,
    que fue concebido por obra
    y gracia del Espíritu Santo,
    nació de
    santa María Virgen,
    padeció bajo el poder
    de Poncio Pilato,
    fue crucificado, muerto
    y sepultado,
    descendió a los infiernos,
    al tercer día resucitó
    de entre los muertos,
    subió a los cielos
    y está sentado a la
    derecha de Dios,
    Padre todopoderoso.
    Desde allí ha de venir
    a juzgar a vivos y muertos.
    Creo en el Espíritu Santo,
    la santa Iglesia católica,
    la comunión de los santos,
    el perdón de los pecados,
    la resurrección de la carne
    y la vida eterna.
    Amén.

    Profesión de Fe
    EL SIMBOLO NICENO-CONSTANTINOPOLITANO

    Creo en un solo Dios,
    Padre todopoderoso,
    Creador del cielo de la tierra,
    de todo lo visible y lo invisible.
    Creo en un solo Señor Jesucristo,
    Hijo único de Dios,
    nacido del Padre
    antes de todos los siglos:
    Dios de Dios, Luz de Luz,
    Dios verdadero
    de Dios verdadero,
    engendrado, no creado,
    de la misma naturaleza
    del Padre,
    por quien todo fue hecho;
    que por nosotros los hombres,
    y por nuestra salvación
    bajó del cielo,
    y por obra del Espíritu Santo
    se encarnó de María,
    la Virgen,
    y se hizo hombre;
    y por nuestra causa
    fue crucificado
    en tiempos de Poncio Pilato:
    padeció y fue sepultado
    y resucitó al tercer día
    según las Escrituras,
    y subió al cielo
    y está sentado
    a la derecha del Padre;
    y de nuevo vendrá con gloria
    para juzgar a vivos
    y muertos,
    y su reino no tendrá fin.
    Creo en el Espíritu Santo,
    Señor y dador de vida,
    que procede del
    Padre y del Hijo,
    que con el Padre y el Hijo
    recibe una misma
    adoración y gloria,
    y que habló por los profetas.
    Creo en la Iglesia,
    que es una, santa,
    católica y apostólica.
    Confieso que hay
    un solo Bautismo
    para el perdón
    de los pecados.
    Espero la resurrección
    de los muertos
    y la vida del mundo futuro.
    Amén.

    LOS MANDAMIENTOS
    DE LA LEY DE DIOS

    1. Amarás a dios sobre todas las cosas.

    2. No tomarás el nombre de Dios en vano.

    3. Santificarás las fiestas.

    4. Honrarás a tu padre y a tu madre.

    5. No matarás.

    6. No cometerás actos impuros.

    7. No robarás.

    8. No dirás falso testimonio ni mentiras.

    9. No consentirás pensamientos ni deseos impuros.

    10. No codiciarás los bienes ajenos.

    LOS MANDAMIENTOS
    DE LA SANTA MADRE IGLESIA

    1. Oir misa entera todos los domingos y días de precepto.

    2. Confesar los pecados mortales al menos una vez al año, en peligro de muerte y si se ha de comulgar.

    3. Comulgar por Pascua de Resurrección.

    4. Ayunar y abstenerse de comer carne cuando lo manda la Santa Madre Iglesia.

    5. Ayudar a la iglesia en sus necesidades.

    Las Obras de Misericordia
    ESPIRITUALES

    1. Enseñar al que no sabe.

    2. Dar buen consejo a quien lo necesita.

    3. Corregir al que se equivoca.

    4. Perdonar las injurias.

    5. Consolar al triste.

    6. Sufrir con paciencia los defectos de los demás.

    7. Rogar a Dios por los vivos y difuntos.

    Las Obras de Misericordia
    CORPORALES

    1. Dar de comer al hambriento.

    2. Dar techo a quien no lo tiene.

    3. Vestir al desnudo.

    4. Visitar a los enfermos y a los presos.

    5. Enterrar a los muertos.

    6. Redimir al cautivo.

    7. Dar limosna a los pobres.

    LOS SACRAMENTOS

    1. Bautismo.

    2. Confirmación.

    3. Eucaristía.

    4. Penitencia o Confesión.

    5. Unción de los enfermos.

    6. Orden sacerdotal.

    7. Matrimonio.

    EL MANDAMIENTO NUEVO DE JESUS

    "Un nuevo
    mandamiento os doy:
    que os améis unos a otros,
    como Yo os he amado.
    En esto conocerán que
    sois mis discípulos:
    si os tenéis amor unos a otros"
    (Jn 13, 34-35)

    LAS BIENAVENTURANZAS

    1. Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.

    2. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra.

    3. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.

    4. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

    5. Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia.

    6. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

    7. Bienaventurados los que buscan la paz, porque ellos se llamarán hijos de Dios.

    8. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.

    9. Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa.

    10. Alegraos y regocijaos porque vuestra recompensa será grande en los cielos.

    (Mt 5, 3-12)

    Meditar y Vivir la Palabra

    Ignacio Larrañaga

    DISPOSICION PREVIA
     
    Procura tener el alma vacía, abierta, tranquila, sin ansiedad, serenamente expectante, pues es el Señor el que viene, en su Palabra, a tu encuentro.

    Una vez escogido el texto y después de invocar al Espíritu Santo, haz una lectura lenta, muy lenta, con pausas frecuentes, pensando que Dios te está hablando a ti, en este momento, con estas palabras, que estás leyendo.

    Tiene que ser una lectura
    desinteresada, sin buscar utilidad alguna, como solución a tus problemas, doctrinas o verdades.... el Señor se manifestará libremente según sus designios y proyectos para tu vida.  

    LECTURA ESCUCHADA
     
    Mientras vas leyendo lentamente, escucha a Dios: es el Señor el que te está hablando de persona a persona. Estas palabras tan antiguas las está pronunciando el Señor en este momento para ti. Escúchalo con una atención receptiva y serena, sin ansiedad alguna.

    No pretendas tanto entender intelectualmente lo que estás escuchando; no te esfuerces tanto por averiguar qué significa esta frase, qué quiere decir este versículo sino qué me está queriendo decir el Señor a mí con estas palabras. Si algunas expresiones no "te dicen" mucho, o no las entiendes, no te quedes estancado o ansioso. Pasa adelante con calma y libertad.

    DETALLES PRACTICOS
     
    Puede suceder que algunas expresiones te conmuevan despertando en ti resonancias profundas y desconocidas. Detente ahí mismo: da vuelta en tu mente y en tu corazón rumiando, ponderando y saboreando esas expresiones. Toma un lápiz y subráyalas, y escribe al margen una palabra o una breve frase que sintetice aquella impresión.

    Cuando en la lectura escuchada aparezcan nombres propios como Israel, Jacob, Samuel, Moisés... sustitúyelos por tu propio nombre personal, pensando y sintiendo que el Señor está dirigiéndose a ti con tu propio nombre.

    Si la lectura no "te dice" nada, quédate tranquilo y en paz. Podría suceder que ese mismo pasaje, leído otro día, "te diga" mucho. Por encima de nuestra actividad humana está el misterio de la gracia que, por esencia, es imprevisible. La "hora" de Dios no es nuestra hora. En las cosas de Dios es necesario tener mucha paciencia.

    No te esfuerces tanto por captar y poseer exactamente el significado doctrinal de la Palabra, sino más bien procura meditarla gozosamente en el corazón como María, dándole vueltas en la mente, dejándote inundar por dentro de las vibraciones y emociones que se desprenden de la proximidad de Dios. Y "conserva la palabra", es decir: que sigan vibrando en tu interior esas resonancias a lo largo del día.

    SALMOS
     
    Los salmos no se leen, se rezan. Ten anotados en tu cuaderno los Salmos que más "te dicen", clasificados según diferentes sentimientos como admiración, gratitud, comprensión, alabanza... Esfuérzate por sentir con toda el alma el significado de cada frase, identificando tu atención y emoción con el contenido de las expresiones, expresándolas con el mismo tono interior que sentirían los salmistas. Colócate imaginativamente en el corazón de Jesucristo, y trata de sentir lo que El sentiría al pronunciar estas mismas palabras. Con la ayuda del Espíritu Santo trata de identificarte con la disposición interior de adoración, asombro y acción de gracias del corazón de Jesús, en el espíritu de los salmos.

    COMPROMISO DE VIDA
     
    Procura cuestionar tu vida a la luz de la Palabra, aplicando permanentemente la Palabra escuchada a la situación concreta de tu vida, preguntándote a cada momento "qué me está diciendo Dios" en esta frase para mi vida, en qué sentido los criterios divinos encerrados en esta Palabra interpelan mi modo de pensar y actuar, en qué aspectos debo cambiar, "qué haría Jesús en mi lugar". En la medida en que tu mente se adapte a la "mente" de Dios, serás discípulo del Señor. Si en cualquier momento de la lectura escuchada tu corazón siente el impulso de orar, déjalo libremente desahogarse con el Señor.

    EN RESUMEN
     
    Lee la Palabra lentamente.
    Saboréala gozósamente.
    Medítala cordialmente.
    Aplícala diligentemente.

    QUE LA PALABRA SEA PARA TI
    Lámpara que ilumine tu camino.
    Pan que alimente tu alma.
    Fuego que encienda el fervor.
    Ruta que te conduzca a la salvación.
    Latido que aliente tu espíritu.
    Vida que nunca se acabará.